viernes, 29 de septiembre de 2017

El gran Barón Electoral de Arauca



Facundo Castillo: El gran Barón Electoral de Arauca




Arauca siempre ha sido por excelencia territorio de caudillos electorales; el caudillismo consiste en la llegada de líderes carismáticos  cuya forma de acceder al poder y llegar al gobierno está basada en mecanismos informales y difusos de reconocimiento del liderazgo por parte de las multitudes, que depositaban en "el caudillo" la expresión de los intereses del conjunto y la capacidad para resolver los problemas comunes.

En esta oportunidad me referiré en particular a uno de los caudillos o Barones electorales más cuestionados que tiene hoy  el departamento de Arauca, el señor José Facundo Castillo Cisneros, por supuesto que dejaré de lado mi profundas diferencias con este personaje, para presentar un artículo de altura bajo los argumentos de la ciencia política,  sin embargo es posible y les pido disculpas a los lectores si llegan a observar  algunos apartes con mis tintes críticos respecto de su forma de hacer política.

En Arauca como en muchas otras regiones del país el poder político de jure y de facto ha estado monopolizado por un pequeño grupo de élites locales, muchas veces a costas de los derechos políticos y libertades civiles del resto de la población. Este fenómeno es conocido en la literatura de ciencias políticas como “autoritarismo local” y a cuyos actores coloquialmente nos referimos en el país como caciques, gamonales, manzanillos o barones electorales.

Los caciques han sido actores fundamentales de la política nacional. Organizan a los electores para los partidos políticos y los políticos nacionales y gestionan recursos y obras públicas para las regiones ante el Gobierno nacional. Pero, al mismo tiempo, reparten los cargos públicos locales y se adueñan del Estado en las regiones para beneficio personal

José María Samper en su época  hablaba del gamonal del pueblo como “una especie de señor feudal […] que domina soberanamente el distrito” y posteriormente en   1887, Rafael Uribe Uribe lo definía como un “gallito o magnate” para ganar las elecciones. Para los críticos de la época, éstos se convirtieron en la expresión de lo disfuncional de la democracia colombiana, por supuesto en mi concepto José Facundo Castillo es un Gallito para ganar elecciones.

Desde luego que los señores gamonales no salen permanentemente en los medios de comunicación y redes sociales, son bastantes apáticos a la modernización de la forma de hacer política, así como los desafíos del marketing político,  pero estos personajes siguen siendo el engranaje más importante detrás cualquier elección y su poder practico en las regiones es ilimitado.

En el año 2004 Julio Enrique Acosta Bernal gobernador de Arauca nombró al medico José Facundo Castillo  Cisneros, como director del Hospital San Vicente de Arauca, y en ese cargo se mantuvo seis años, llego bajo los auspicios del autoritarismo local y de esa forma se despertó también su lado salvajemente político, donde se cumple la célebre frase de lord acton de 1887, El poder tiene a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente.

Su paso por el hospital le enseño hacer alianzas políticas, estrategias y cálculos electorales, se hizo amigo de los grandes contratistas del departamento y estrecho relaciones con personas de influencia política, es decir con los mismos caciques que han gobernado nuestra región.

Siempre ha sido cuestionado por la manera como financió los recursos de la salud para utilizarlos en su propio beneficio, y seguro de que tenía todos los instrumentos para ser gobernador de Arauca, se lanzó a la Candidatura sin  tener ninguna experiencia electoral, se presentó con el partido de la U, y como un gran alumno de lo que significa ser un ágil y maquiavélico político, se distancio  traicionando a   su predecesor y padrino Julio Bernal.

Pero como en la política es claro que después de una elección se sanan heridas y por la búsqueda permanente de poder y de vigencia electoral, rápidamente se compusieron las relaciones y se lograron algunos acuerdos, entre estos barones electorales.

Facundo Castillo, tiene carisma como todo gamonal que se respete, es muy Humano, sencillo,  sabe escuchar y estar cerca de la comunidad, bajo esta perceptiva su administración departamental se dedicó a darle trabajo a la gente, ayudar a los necesitados, patrocinar todas las fiestas patronales, así como el Coleo y actividades en beneficio de la comunidad.

Aquí entonces ya estoy  definiendo lo que es  Barón electoral, como aquellos propietarios de las industrias más poderosas e influyentes del país: La maquinaria política; ofrecen Becas así como toda clase de prebendas, favores a cambio de votos y lo peor es que la gente así lo acepta.

Los Barones electorales viven de dar empleo, son padrinos de niños y fundaciones que en realidad les importa muy poco, y de forma sorpresiva muchos de ellos se convierten en grandes representantes del folclore y el regionalismo.

Así pues, la popularidad de José Facundo Castillo es la respuesta precisamente a esa forma carismática de poder que identifica de  facto a un Barón Electoral, el margen de aceptación en el departamento de Arauca además de ser supremamente alto, es profusamente  indiscutible y contundente.

Los Barones electorales son clientelistas por naturaleza, nepotistas, buscan satisfacer siempre sus intereses personales y familiares, pero para asegurarlos, colocan personas en cuantos cargos sean necesarios para obtener así el beneficio de las misma, no dejan títere sin cabeza, si alguien pretende hacer alguna forma de oposición y buscas acallar toda forma de expresión critica.

El politólogo Edward Gibson se pregunta de manera general cómo estas elites locales logran persistir en el poder en países democráticos en vías de desarrollo y plantea tres potenciales estrategias de control. La primera es lo que él llama “paroquialización” del poder en donde las elites locales utilizan a los partidos políticos o dinastías familiares para rotarse o mantenerse en los cargos públicos. La segunda implica la “nacionalización” de la influencia del poder local en donde los políticos regionales buscan a través de su representación en el Congreso y otras instituciones nacionales como Ministerios, influir en las decisiones que afectan su poder y a sus regiones. Y la tercera, es la monopolización de los vínculos entre el centro del país y las regiones para controlar el flujo de recursos, las comunicaciones, la representación de los partidos políticos, etc.

No es difícil ver en el país a familias enteras de caciques políticos, tías, primos, esposas, sobrinos, etc., independientemente de sus afiliaciones políticas e incluso a pesar de tener problemas judiciales, acceder y mantenerse en diferentes cargos públicos del Estado. Hoy en día, muchos de estos caciques políticos  controlan los cargos regionales y locales de elección popular, como alcaldías de ciudades intermedias o gobernaciones.

Para nadie es un secreto que mientras el Médico José Facundo Castillo fue gobernador logró el ascenso político, económico y social de su propia familia de Cravo Norte, sus hermanos ejercieron especial influencia en su administración, crearon empresas de fachadas para posteriormente contratar con el Estado y aún están vigente.

Los Barones electorales siempre logran cooptar el estado, acapararlo para sí mismos, Los caciques políticos siempre tienen candidatos al Congreso, o son ellos mismos candidatos, y compran apoyos políticos a alcaldes, concejales y ediles para que movilicen los votos el día de las elecciones.

Los costos económicos y políticos de este tipo de “autoritarismo local” parecen evidentes, como mayor clientelismo o corrupción y menor competencia política, y en general, peores instituciones locales, hoy el departamento de Arauca es mas pobre, inviable, donde parece que el estado no llegara, una región apartada en el territorio donde los únicos que mandan son estos caciques o barones Electorales.

Por supuesto que la popularidad que tiene José Facundo Castillo, no es a merced de su excelente administración como gobernador, sino la de precisamente ser el gran barón electoral en Arauca, en consecuencia su gracia tiende a oscurecer las innumerables denuncias por corrupción y despilfarro de dineros públicos en su gobernación.

A los Araucanos poco o nada les importa si el gran Barón Electoral es corrupto o no; lo aman, lo quieren, es esperado siempre, y están dispuestos a apoyarlo incondicionalmente en cualquiera de las instancias donde se presente, porque eso si hay que afirmarlo, José Facundo Castillo es un Gran ser Humano, Humilde y capaz de entronizarse con las necesidades de sus comunidades.

Es una lástima que tenga tantas investigaciones en su contra y que a las personas poco les importe, debemos  recordar que los grandes líderes que han sido popularmente aceptados como Fujimori en el Perú, posteriormente cayeron en la vergüenza por la enorme corrupción mientras fue presidente, pero aun así, es capaz de volver a ganar una presidencia así sea en cuerpo ajeno, porque aun los ciudadanos lo quieren.

Insistiré siempre en poner fin al cacicazgo político electoral en las regiones, porque no comparto la monopolización de la política regional, no quiero y jamás votare por el gran Barón Electoral del departamento de Arauca, y aunque es buena persona, lo que ha hecho en su cuestionada administración desdibuja todo lo humano posible.

James Robinson  en una de sus columnas en el periódico El Espectador, expresó que  la interacción entre los caciques y la política nacional dificulta la centralización del poder político y la construcción de un Estado fuerte, genera peores instituciones nacionales. Y pienso que también fragmenta la sociedad civil e impide el surgimiento de nuevas expresiones políticas, tanto a nivel local como nacional. Asimismo, retrasa el desarrollo de las regiones de una manera más estructural puesto que cualquier política pública impulsada desde Bogotá que erosione el capital político o económico de los caciques y sus amigos, sea esta en educación, salud, tierras o política industrial, sencillamente no va a ser impulsada ni implementada.

Cada elección en Arauca no solamente es popular sino tambien producto del fraude, la coacción, la compra de votos, la financiación ilegal”, y según el respetado Jaime Castro, que promovió como ministro la votación directa. “La mayoría de las entidades territoriales están en mano de mafias políticas y clanes familiares”.

Lo más sensato es que Facundo Castillo resolviera primero sus líos judiciales y le aclarara a la opinión pública sobre de qué forma manejó tanto la dirección del Hospital de Arauca, como su gobernación, pero ahora que es candidato a la cámara de representantes, esperamos que se abra al debate y que aproveche esta oportunidad para aclarar y presentar sus argumentos.

Finalmente es importante decir que los grupos armados ilegales también son responsables de la política corrupta en el departamento de Arauca, ellos han financiado campañas de gobernadores, alcaldes, concejales y diputados, pero también son coparticipes del empoderamiento de los gamonales del pueblo, expresado en alianzas con los terroristas para poder gobernar.

Solo la Cultura política podrá fracturar estos cacicazgos electorales, que aún conservan mucha vigencia,  resuena el caso de Bernardo el Ñoño Elías y Musa Besaile, queridos y amados en Córdoba, sacaron una de las votaciones más altas para el senado de la república, ahora están presos y detenidos por corrupción, y la gente de su tierra los defienden porque son sus barones electorales.

Facundo Castillo entre el amor y el odio a podido zanjar diferencias, y colocarse en lo más alto de la política regional, pero me preocupa cuál será su agenda político-legislativa al congreso de la república, porque aunque va a representar al departamento de Arauca, también deberá tomar decisiones de orden nacional, y ya vinculado a Cambio Radical, me pregunto cuál será su posición respeto de una eventual reforma a la Justicia, revisión de acuerdos de Paz, una reforma electoral en Colombia, todo estos temas ojala los plantee en debates radiales y abiertos a la comunidad.

Omar Colmenares Trujillo
Analista


miércoles, 6 de septiembre de 2017

COMUNICACIÓN POLÍTICA



UNA NUEVA PEDAGOGIA EN LA

COMUNICACIÓN POLÍTICA





Siempre he insistido que la dirigencia gubernamental del departamento de Arauca necesita una renovación en el terreno de la ideas políticas, pero sobretodo traducida en la forma de exponerlas y hacerlas visibles a los administrados; en esta oportunidad me detendré en esas formas, es decir en la comunicación política  como nueva pedagogía que necesita nuestra región.

En el pasado están quedando los vejetez, “caciques” que solo se reunían con los ciudadanos en época electoral; Pues hoy ciudades como Bogotá, Medellín y Cali nos están imponiendo por fortuna una nueva forma de hacer política, a pesar de que la costa caribe y los llanos pareciera resistirse a mantener los mismos caudillos con sus prácticas politiqueras y corruptas.

Partidos políticos como el Centro Democrático, el partido verde, el polo y hasta el mismo partido conservador están cambiando sus viejas prácticas de hacer política, no como la concebida por el estado incapaz de acercarse a sus ciudadanos, sino por el contrario la de unos grupos o agrupaciones que están imponiendo a sus líderes la cercanía permanente con sus comunidades.

Muy lejos está quedando la vieja concepción de la administración publica en donde los ciudadanos debían hacer tortuosas filas para hablar con sus dirigentes a fin de obtener una pronta resolución de su problemática; aunque es importante señalar que aún siguen vigentes estas ideas en rostros de dirigentes jóvenes, lo cierto es que las practicas políticas están cambiando y Arauca no puede quedarse atrás.

Líderes políticos de gran trascendencia Nacional, como representantes a la Cámara y senadores, ya no están quedándose solo en el oficio de hacer las leyes, sino que los vemos a diario hacer toda clase de actividades; a pie, recogiendo firmas, tomándose selfies con gentes, montando en bicicleta y hasta saliendo a trotar con la misma normalidad que lo hace cualquier persona, despojándose de sus privilegios que el estado les confiere por razón de la  investidura que ostenta.

Pero por supuesto, son políticos y detrás de toda acción siempre hay un interés político electoral, de lo contrario no serían dirigentes;  sino meros profesionales sentados en un escritorio resolviendo las necesidades de las personas desde un computador, aquí lo importante es que estas nuevas prácticas se están tomando al país y que nunca antes se había hecho.

Lo cierto es que comunicación política busca influir en el proceso político, que sería el proceso de toma de decisiones para la consecución del interés general y/o colectivo,  el internet y las redes sociales hoy nos están contando esa nueva manera de hacerla.

Claro que sí, el auge de las redes sociales y toda la vanguardia de la internet, han instado a los representantes del estado a cambiar esas viejas prácticas políticas, para sintonizarse con estos nuevos sistemas de la información, tanto que a través de los medios de comunicación se pueden hacer interacciones en vivo y en directo con los administrados para resolver todo tipos de inquietudes.

Por mucho que se diga que la comunicación política es solo asunto de la ciencia política, lo que estamos viendo es que  la producción, la difusión, la diseminación y de los efectos de la información, tanto a través de los medios de comunicación masiva, cuanto de los interpersonales, en un contexto político, es asunto practico de los líderes y dirigentes; quizá, podamos cuestionarlos, criticarlos, analizarlos, pero repito los responsables  de forma de llegar a sus administrados son  sus dirigentes.

Pero lo que vemos en la otra Colombia, es decir la costa caribe, los llanos y la amazonia,  es el mismo continuismo de prácticas politiqueras como en mi departamento de Arauca;  y aunque se ven nuevas caras en la política, lo cierto es que el cacicazgo electoral aún tiene mucha influencia en las costumbres de los ciudadanos, tanto es  así que en nuestra región muy poco se conoce de las actividades de nuestras honorables representantes a la Cámara.

El único dirigente político del departamento de Arauca que parece estar alienado a estos nuevas prácticas en el ejercicio de la acción publica es el Gobernador, Doctor Ricardo Alvarado Bestene, y ello obedece quizá a su extensa experiencia en el sector público y privado en la ciudad de Bogotá, donde tuvo que habituarse a lo que se está imponiendo en la gerencia publica en Colombia.

El gobernador Alvarado se ha dado a la tarea solo de acercarse a su comunidad a través de ese nuevo ejercicio práctico de la política, es decir, salirse del libreto (Protocolo) para acercarse a los habitantes, andar a caballo, a pie, correr, bailar, tomarse la foto con los menos favorecidos, pero sobre todo y más importante escuchar a las personas, de eso es precisamente que se trata la nueva forma de ejercer la administración publica.

Que el Doctor Alvarado entre a una casa muy humilde y se tome una taza de café, sentado bajo la sombra de un árbol, desde el ámbito de la comunicación política, podemos decir que eso hace más que cualquier discurso de una hora en favor de los menos favorecidos; pues es de eso lo que estoy hablando, comunicación política señores.

Necesitamos incorporar esa nueva pedagogía en la comunicación política de los demás líderes del departamento de Arauca,  concejales, diputados, representantes a la cámara, haciendo foros, reuniones, encuentros en la tarde y en la noche, haciendo toda clase de actividades para presentar sus propuestas, para resolver problemáticas y finalmente para hacer de la administración publica un administración más humana.

Que quienes desempeñen funciones públicas deben tener el compromiso de ponerse a la vanguardia a las redes sociales y así poder hacer la administración pública más visible, de bajarse de su condición de dirigente e irse a visitar a sus comunidades de forma permanente, participando en todos y cada uno de los espacios informativos y periodísticos para dar a conocer sus actividades.

El nuevo dirigente político debe ser algo así como una especie de “farandulero”, pero con la diferencia de que se deben dar resultados respecto de  los asuntos objeto de su cargo, y digo farandulero porque debe estar en todos los espacios posibles para lograr precisamente acercar el estado a sus administrados.


Para concluir este artículo, los araucanos estamos llamados a una nueva forma de comunicación política en la que los ciudadanos puedan interactuar directamente con sus gobernantes y representantes del estado, de ahí la importancia también del marketing político institucional del cual me referiré en otra oportunidad, por lo pronto hasta pronto.


Omar Franklin Colmenares Trujillo
Analista


lunes, 4 de septiembre de 2017

LA POLÍTICA COMO VOCACIÓN


HABLEMOS DE LA POLÍTICA COMO VOCACIÓN


DE MAX WEBER





La política como vocación es uno de los ensayos que particularmente me ha llamado la atención, por la manera casi descriptivamente fría con la que Max Weber define conceptos como estado y política, a veces su lectura pareciera asemejarse a la de Maquiavelo, solo que no hay que perder de vista que siempre fue antipositivista.

En esta intervención que hizo weber ante la asociación libre de estudiantes de Múnich en 1919 podemos encontrar una de sus más frases célebres:

“Desde la aparición del estado constitucional y más completamente desde la instauración de la democracia, el “demagogo”, es la figura típica del jefe político en occidente.”

Pues bien Max Weber fue alemán  que ejerció gran influencia a principios del siglo XX, reconocido filósofo, jurista. Historiador, politólogo, sociólogo, considerado como el fundador de la sociología y de la administración pública, entre sus otras obras más reconocidas está La ética protestante y el espíritu del capitalismo, Economía y sociedad.

Para quienes nos dedicamos al  análisis de la ciencia y la teoría política; es obligatorio el estudio de la obra del poder de Weber, sobre todo para comprender algunos fenómenos sociales y políticos en la actualidad donde las dictaduras parecieran revivir. 

En principio weber nos define el  concepto de política como  la dirección, o la influencia sobre esa dirección, de una agrupación política, o sea, en la actualidad, de un Estado.

“Definiremos el Estado como la comunidad humana que en el ámbito de determinado territorio (aquí "el territorio" es el elemento diferencial) requiere exitosamente como propio el monopolio de la violencia física legítima.

Para el autor la violencia solo queda en manos del estado y puede otorgarla legítimamente en ciertas circunstancias a los subordinados, pero el estado es la única fuente de derecho de violencia y establece como como significado de la política la aspiración a participar en el poder o la aspiración a influir en el reparto del poder entre los diversos Estados, o, en el interior de un mismo Estado, entre los diversos grupos de individuos que lo constituyen.

Y en ese orden de ideas también establece que el estado es una relación de dominio de unos hombres sobre otros hombres, relación mantenida por la violencia legítima (o considerada como tal). Necesita, pues, para sostenerse, que los dominados se sometan a la autoridad que reclaman como propia los dominantes del momento.
Define tres tipos de legitimidad tradicional o religiosa, en segundo lugar la legitimidad de gracia o carisma personal y por último la legitimidad legal,  aunque no define el concepto de legitimidad, si la enmarca dentro del concepto de poder o dominio.

La política es una empresa una organización de dominio en donde el poder es el único objetivo para poder vivir de y para ella,  es necesario dar incentivos como toda empresa económica a los miembros de ese estado para poder hacer sostenible el preciado dominio.

El Estado moderno es una agrupación que con éxito e institucionalmente organiza la dominación, y ha conseguido monopolizar, en un territorio determinado, la violencia física legítima como medio de dominio.

Y en ese estado hay diversos estamentos con funcionarios para lo cual advierte respecto del político

Hacer política es sencillamente influir en el reparto de poder entre las estructuras políticas de un estado.

Al continuar este proceso político, fue que surgieron los políticos profesionales, aquellos que no deseaban gobernar en calidad de caudillos carismáticos, sino actuar al servicio de jefes políticos, no sólo a los príncipes, sino también a otros poderes, y es que es posible ejercer influjo en la distribución del poder entre las diferentes configuraciones políticas y dentro de cada una de éstas, tanto en calidad de político ocasional como de profesión ejercida secundaria o primordialmente, tal como ocurren en el terreno de la economía.

Hay dos formas para hacer de la política una profesión, según Weber: “vivir para la política o vivir de la política […] Aquel que vive para la política hace de ello su vida en el sentido íntimo o se solaza simplemente en el ejercicio del poder que conserva, o mantiene su equilibrio y la tranquilidad en su conciencia por haber dado un sentido a su vida al haberla puesto al servicio de algo. Entre vivir “para” y vivir “de” la política existe una diferencia, ya que el individuo que vive de la política se coloca en un nivel mucho más burdo, es en el nivel económico”. Quien vive de la política como profesión, ésta es su fuente de ingresos; quien vive para la política se encuentra en un nivel más alto.

Después de hacer un recorrido general por las diferentes formas de Estado surgidas en Europa principalmente a lo largo de la historia, Weber comienza a hablar del Estado constitucional, reinstaurando la democracia, haciendo del “demagogo” la figura clásica del político de Occidente. “La demagogia  moderna se vale asimismo del discurso; pero aun cuando abusa de él en cantidades abrumadoras […] se sirve de la palabra impresa como instrumento permanente. Es la actualidad, el publicista político y en especial el periodista son los representantes más notables de la figura del demagogo”. Sin embargo, en el Estado moderno, en el caso del periodista, éste tiene menor influencia, comparándolo con el “magnate capitalista” de la prensa.

Por otro lado, Weber expresa que los interesados en la vida política se hacen de adeptos cercanos que proporcionen medios económicos y aseguren la conquista de los votos en la lucha política. Los políticos profesionales tratan de conseguir el poder mediante el vulgar y pacífico reclutamiento del partido en el tráfico electoral.

Más adelante, el sociólogo alemán establece tres cualidades de mayor importancia para un político: pasión, sentido de responsabilidad y mesura. Con respecto a la pasión, ésta se trata de un romanticismo de lo intelectivamente atractivo, que gira en el vació y carece del menor sentido de responsabilidad objetiva. La pasión no hace político al hombre si no se entrega a una causa y no se vale de la responsabilidad para dicha causa, como luz que guíe la acción. Para ello es necesario tener aptitud para dejar que la realidad penetre en uno, sin que deje de mantenerse retirado no pierda la entereza. En otras palabras, es indispensable conservar la distancia con los hombres y las cosas. “La política se lleva con la cabeza y no con otras partes del cuerpo o del espíritu”.


Por último, la política cosiste en una prolongada y ardua lucha contra tenaces resistencias para vencer, requiriendo al mismo tiempo, pasión y mesura. Es del todo cierto que en este mundo no se llega jamás a los posible si no se intenta repetidamente lo imposible; pero para realizar esta tarea es indispensable armarse de fuerza de voluntad que les permita soportar la destrucción de todas las esperanzas, si no quieren mostrarse incapaces de realizar, inclusive, todo lo que aún es posible. “Únicamente quien está seguro de no doblegarse cuando, desde su punto de vista, el mundo se muestra demasiado necio o demasiado abyecto para aquello que él está ofreciéndole; únicamente quien, ante todas las adversidades, es capaz de oponer un ‘sin embargo’; únicamente un hombre constituido de esta suerte podrá demostrar su ‘vocación para la política’”

Omar Franklin Colmenares Trujillo
Analista


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